COSAS DE CASA.
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| Yo antes no era tan puta. |
Las ventajas de llegar a la edad de jubilación son infinitas. Es verdad que cada uno aprovecha el tiempo como quiere. Mira a Francesca Le, cada día más puta, que no debe de conocer el Inserso y sigue viajando por su cuenta y pasando el rato con las mismas guarradas de hace (qué sé yo) veinte años. Ella y su maromo, el callo de Mark Wood, están trabajando ahora casualmente a destajo y sacan peliculas todas las semanas, necesitan pasta o están aburridos, muchas de ellas rodadas a la antigua usanza del tira millas y rápido a la siguiente, un poco como hacía Jess Franco, con poca idea y de forma machacona, ideas trilladas que ya aparecen hasta en el Larouse, con muy poca chispa.
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| Fría de cojones. |
Su mayor logro, empero, es haber normalizado su vida profesional como actores porno y acertar en algunas de esas cintas a plasmar en la pantalla su rutina diaria, haciéndonos téstigos de muchas de sus cosillas. No creo que haya voluntariedad en todo esto, más bien será fruto de la puta chorra que Mark Wood haya descubierto por sí mismo un género cinematográfico tan poco explotado, pero es curioso cómo interesa ver a los dos en coche camino de Las Vegas, produce morbo ver a Francesca Le comiendo una hamburguesa en el outlet de Barstow o verle el careto sin maquillar por la mañana, antes de su primera mamada, en el más puro acto de amor.
Veremos si continuan por esta senda o siguen a lo suyo, anales sin encanto (Hazing Crew lo llaman) o sexo oral sin sorpresas (Facial Violation). Yo prefiero lo otro, me pone cachondo que Remy Lacroix nos enseñe su maleta de viaje y su chumino a escondidas. O verlas corretear, a ella y a Francesca, por la playa, luciendo palmito, unos minutos antes de ponerse como locas a follar. Ese es el camino, chavales. Unas cucharaditas de morbo y vivireis más.


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