SIGO CHUPANDO.
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| Con Del Bosque, a muerte. |
Una de esas cosas que tanto me gustan. Va de cambio de nombre y de mamadas. Estas últimas son habituales, nada nuevo que nadie no haya visto, aunque aquí salgan dos tías (yupi!) y una cuchara de acero que se mueve compulsivamente para recoger entre tanto rabo lo que sobra. De lo primero se va añadiendo paja al anecdotario y se va completando el puzle con el que se explican muchas cosas. Nadie puede triunfar en el porno (ni siquiera en el porno español) cambiandose el nombre en tres años de carrera. Lo de carrera es un decir, claro, que esta tía aparece un día mostrando a camara el DNIa para añadir el cutre-morbo de follar con dieciocho cumpliditos. Pero luego no se sabe demasiado, la muchacha ha crecido y se le pierde la pista entre polígonos de extrarradio y locales de tatuadores, donde se ha pasado las tardes repasando en colores el rostro de Lady Di y el de su abuela de Burgos.
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| Tarifa mofeta. |
Sara Perfecto se llamaba. Os acordareis. Decía que aun mojaba la cama y que quería hacer porno para escandalizar a los de la FEAPA. Tampoco es que aquel polvo fuera para tirar cohetes pero se la veía joven y desenfadada y uno intuía que con aquellos modales de putita no pudiera llegar muy lejos. Tras un breve paso por el tunning, las aulas del taller de cerámica del Padre Jeromín y un mes dando vacaciones en la cafetería del barrio, necesita pelas y vuelve (siempre en presente histórico) para hacer lo que (según ella) verdaderamente la llena, comer pollas de tíos gordos y peludos en salitas con desconchados y poca luz y delante de las cámaras. Estoy yo para opinar de vicios ajenos que me gustaba disparar con escopeta a los gatos desde el quinto piso de mi amigo Martín. Pero bueno, el caso es que ha vuelto, era verdad que le gustaba tanto el asunto, y trae nuevo nombre y nuevo maquillaje.
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| Cambiarlo todo para seguir igual de puta. |
Ahora se hace llamar
Nata Lee, cuanto daño hicieron los de Gomaespuma. También aparece en el video aquella chupadora llamada
Rubi, una maestra del morbo que cada día está más follable, que se dedica a hacer que chupa con la cuchara el semen que desperdicia doña Nata. Todas las corridas vienen con el pertinente digito inserto, para los que con la euforia se olvidan de contar, y parece que lefando están esos habituales a los que tanto cuesta reinsertar en la sociedad como personas normales y buscarles oficio. No traga, pero las mira y se las aplica diligentemente. Tiene cara de vicio y apetece darle un empujón para que espabile. Buenorra.
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