martes, 9 de abril de 2013

MI MAMA TE PUEDE.
 
Leche merengada.

 Esta es la madre que se lleva ahora, eso parece, aunque no hablen nada de ella las revistas de tendencias. Una tía modernilla, curtida en mil quirofanos que tiene más de culo que de cerebro y no sabe bien lo que quiere, porque para eso tiene un agente de management que le dice cuándo tiene que abrirse de piernas y cuándo que tragar. No hace falta que hagas la cena, hoy vas a irte para la cama castigada, que no me la has querido comer hasta el final. Es esa madre veterana, de esas que alcanza la madurez en la cuarentena, la que palidece al resto y viene pisando fuerte. Sin licenciaturas ni posgrados. Falta que un día toda esta perversión de géneros termine volviendo loco (aun más) el mundo.Lisa Ann antes no tragaba. Ahora toma una copita de leche con la misma naturalidad del que se bebe el biofrutas por la mañana o plancha las camisas y mete los bajos del pantalón del pequeño antes de salir de compras. La evolución de esta veterana nos tiene a todos confundidos, que ya la habíamos dado por perdida para la causa y mal debe de estar de pasta que va encandenando varios gonzos notables (Anal Dream Team o este Feeding Frenzy 11, por ejemplo) y ya está otra vez colocada en el top ten. Hubo un tiempo, -ya lo sé, muchacho- donde está pava estaba más preocupada de sobrevivir a sus operaciones que de comer pollas. Pero ahora parece que por fin su epifanía quirurgica puede haber terminado. Prueba a ver.

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