miércoles, 10 de abril de 2013

NADIE NOS ENSEÑA A TRAGAR.
Las francesas también la saben comer.
El vicio de sobrevalorar la mercancia importada es más vieja que las películas de Vicente Aranda. Se desprecia el producto nacional, eso no es nuevo, hace falta cruzar los Pirineos, llamarse raro o zumbarse un apellido extranjero para invertir la tendencia y conseguir que los chuminos del personal se hagan siempre pesicola. La pura verdad. Los últimos han sido los de Putalocura. Parece mentira, Torbe. Cómo si aquí nadie hubiera chupado antes polla más que la francesa. De acuerdo, esta tía (Eloa Lombard creo que se llama) es guarra de cojones y pone la boca de una forma que te hace creer que cada vez que pasa un espermatozoide a menos de un centímetro de verdad se acabara el mundo. Pero esto, guarra y tragona, tampoco es nuevo y dudo que vayan a venir las francesas a enseñar a las pivas de aquí, esas tías de barrio criadas entre fregonas y clases particulares de primero de ESO, a doblar las rodillas o bajarse una docena de lefazos. Eso pasaba antes. Se ponían mantequilla en el ojete y era todo coser y cantar. Ahora las de aqui son tan putas o más que ellas. Tragan por un smartphone de prepago y, si se ponen, por unas bragas del berska. A ver qué cojones os vais a creer.

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